Le
definen como animador, coach, asesor de empresas, motivador… Hay quien piensa
que es un genio y, también, quien se muestra en absoluto desacuerdo con las
tesis que defiende. Es controvertido y, como tal, tiene defensores y
detractores. Pero si en algo se ponen de acuerdo unos y otros es en que Emilio
Duró no deja indiferente a quien le escucha, en que resuelve con brillantez la
difícil tarea de trasmitir optimismo y en que es un comunicador absolutamente
excepcional. Por eso, este catalán que triunfa dando charlas por el mundo,
desde que alguien le grabó sin su permiso y mostró una de sus conferencias en
internet, fue la persona elegida por CEOE-CEPYME Cantabria para protagonizar el
primer plenario de Cantabria Empresarial.
En opinión de Duró, la mayoría
de la gente ha dejado de reír y de tener pasión. “Hay quien piensa
exclusivamente en el trabajo y quien se excita con una cuenta de resultados”.
Por eso, el punto de inflexión en su vida le hizo querer saber más sobre “la
gente feliz”. Por eso lleva veinte años “estudiando a las personas que
encuentran parking”. Hay quien nunca está de acuerdo con nada, asegura, los que
siempre ven el vaso medio vacío, los que nunca consiguen encontrar el lado
positivo. Lo que a él le interesan son aquellos que sobresalen por su vitalidad:
“hasta la Nasa tiene en cuenta el coeficiente de optimismo a la hora de
seleccionar a quienes hacen viajes espaciales. Y los empresarios deberíais
tenerlo en cuenta a la hora de decidir qué personas van a conformar vuestros
equipos”.
“No te preocupes demasiado por la
vida, porque nadie sale vivo de ella. Si nos limitáramos a preocuparnos sólo
por lo que nos ocurre, y no por lo que ya ha sucedido o por lo que puede que
nos pase en el futuro, es seguro que seríamos mucho más felices”. Este es uno
de los muchos mensajes que Emilio Duró trasmitió a los 250 empresarios que
participaron en el primer plenario de Cantabria Empresarial. Un proyecto
pensado y diseñado por y para empresarios, promovido por CEOE-CEPYME Cantabria
con la colaboración del Gobierno de Cantabria y el Grupo Santander, y el apoyo
de Telefónica y El Diario Montañés.
Asegura ser la historia de un fracaso.
Hijo de comerciantes, empezó a trabajar muy joven “porque la tienda no daba
para todos. Estudié, pero no la carrera que me gustaba, sino la que pensaba que
me haría ganar más dinero”. Comenzó a trabajar en una empresa auditora, pero dice
que salió “corriendo” el día que su jefe “gordo, calvo y apoltronado” le dijo:
“Emilio, de todo el equipo eres el que más se parece a mí, serás mi sucesor”. Continuó
con su brillante carrera profesional, pero paró en seco cuando la vida “me dio
un susto”. Con sentido del humor explicó a los empresarios “hubo un momento en
el que pensé: Emilio, te has llevado un susto porque han bajado las ventas del
yogurt desnatado. Como te mueras por esto, repites por anormal”. Trasmite toda
la energía que puede cuando afirma que “hemos hecho un mundo de personas
estresadas. Nos pasamos la vida corriendo. La depresión es una de las primeras
causas de muerte en el mundo occidental, y está generada por la ansiedad. Estamos
haciendo un mundo en el que alguien dice ser feliz y le miramos con extrañeza”.
En opinión de Duró, la mayoría
de la gente ha dejado de reír y de tener pasión. “Hay quien piensa
exclusivamente en el trabajo y quien se excita con una cuenta de resultados”.
Por eso, el punto de inflexión en su vida le hizo querer saber más sobre “la
gente feliz”. Por eso lleva veinte años “estudiando a las personas que
encuentran parking”. Hay quien nunca está de acuerdo con nada, asegura, los que
siempre ven el vaso medio vacío, los que nunca consiguen encontrar el lado
positivo. Lo que a él le interesan son aquellos que sobresalen por su vitalidad:
“hasta la Nasa tiene en cuenta el coeficiente de optimismo a la hora de
seleccionar a quienes hacen viajes espaciales. Y los empresarios deberíais
tenerlo en cuenta a la hora de decidir qué personas van a conformar vuestros
equipos”.
